25 abril 2011

capitulo IV "Una sola mirada" parte I

Despierto de un sueño reconfortante, tanto como dormir sobre suaves nubes de algodón, arrulladas suavemente por la brisa que entraba por la ventana que había dejado abierta a causa de que me quede dormida antes de poder levantarme a cerrarla.
Doy unas vueltas en la cama, quiero retrasar el momento de levantarme, me tapo la cara con las sábanas, estiro y encojo mis piernas una y otra vez, me destapo, miro hacia la ventana, la luz del día me da en el rostro y nuevamente me tapo, doy unas vueltas mas, intento volver a dormirme, pero al pareces el sueño ya no quiere regresar, me destapo, tomo mi celular que esta sobre la mesa de luz a mi derecha, ¡ya son las diez de la mañana, con razón ya no tengo sueño!, me eh acostumbrado tanto a levantarme temprano que ya eh dormido por demás.
Me levanto de la cama como si hubieran presionado un botón y me eyectaran de allí, exaltada, pensando en que hoy es la fiesta y deberé pensar que ropa ponerme, arreglarme, claro que luego de terminar con los pendientes que tengo.
Del armario saco una remera y un pantalón mustios que utilizo para andar aquí dentro, bien cómodos para estar de entre casa. Desarmo la cama para cambiar las sábanas por unas nuevas, mejor dicho limpias y vuelvo a tenderla. Con la aspiradora limpio la alfombra que cubre el total del suelo de la habitación. Continúo con el aseo del resto del departamento, el baño y el living comedor.
Observo la hora en el reloj de pared que tengo delante mío, ya se han hecho las doce del medio día, es momento de descansar un poco y prepararme que comer. Estoy tan agotada que no tengo ganas de cocinar asique pido una pizza a un delibery del que me dieron el número hace unos días. Mientras espero que llegue el encargo prendo la televisión y me siento a buscar algo para ver.
Instantes mas tarde llaman al portero, es el delibery que me trae la pizza. Tomo las llaves y bajo hasta la puerta del edificio para recibir la entrega, y por la atención de traérmela hasta aquí le dejo una propina al joven.
De regreso en el departamento almuerzo mirando un poco de televisión y luego pongo el despertador para dormir hasta las cinco de la tarde y así poder tener tiempo para arreglarme para esta noche.
Suena el despertador, ya son las cinco de la tarde pero sin embargo pareciera que hubiera dormido tan solo cinco minutos. Me levanto y me doy un baño. Miro en mi armario y no encuentro ropa adecuada para la ocasión. Todo lo que me pruebo lo siento incomodo e inapropiado, asique tomo mi cartera y salgo a comprar algo de ropa y unos lindos zapatos ya que me ha quedado un poco de dinero de mi ultimo sueldo.
Camine por varias horas. Recorrí varios negocios. Nunca me había probado tanta ropa en mi vida. Sentía que nada me quedaba bien. Hasta que encuentro lo que sin pensarlo estaba buscando, un bello vestido negro con pequeños detalles en plateado el cual deja al descubierto mis hombros y marca mi figura, que modestia aparte creo estar en buena forma, y unos zapatos de tacón también de color negro que estiliza mi postura.
Habiendo comprado lo que tanto había buscado regreso al departamento en donde me visto, arreglo mi cabello y me maquillo un poco, nada extravagante, no es mi estilo, solo uso rímel y delineador en los ojos y un brillo labial color durazno. El cabello me lo dejo suelto y al natural, sin plancharlo ni risarlo. Media hora antes de las diez ya me encuentro lista para salir, expectante de lo que pueda suceder esta noche. Salgo hasta la puerta del edificio y tomo un taxi que me lleve a la fiesta.
Desde el taxi observo durante todo el camino lo bella que se ve la ciudad en la noche, llena de vida, una vida distinta a la que observo durante el día; la gente se la nota mas relajada, disminuyeron el ritmo de sus pasos y los autos su velocidad, como queriendo admirar también la belleza que tienen a su alrededor.
Por lo visto la casa esta un poco alejada de la ciudad, ya que nos estamos alejando de la urbe y comenzando a transitar un tramo de la ruta. No puedo negar que siento temor porque no conozco el lugar, esta desolado, viajando sola con un hombre que no conozco y no se hacia donde me esta llevando, si en realidad hasta la casa de Rocío o sabe quien hacia donde. Afortunadamente mis temores se van disipando a medida que veo que nos estamos acercando hacia lo que aparenta ser una casa quinta.
En la entrada hay un enorme portón de hierro y a un costado un portero electrónico desde donde sale una voz que pregunta nuestros nombres, el chofer del taxi contesta que trae una pasajera y da mi nombre, el portón se abre y delante nuestro hay un camino de un poco más de trescientos metros con arboles añejos pero en buen estado a ambos lados, delimitando el recorrido.
Al final de este camino nos encontramos con una rotonda la cual el coche va rodeando y en el centro una enorme fuente que denota su antigüedad pero en buen estado. Del otro lado esta la casa, su tamaño es tan enorme como una mansión, con una gran puerta de cristal y hierro en su entrada, tres pisos de altura y alrededor de diez ventanas por cada uno. Bajo del coche, veo a Roció que justo sale de la casa y viene hacia mi a recibirme.
Luego de preguntarme como estuvo el viaje y si encontré con facilidad la dirección entramos a la casa, Roció me presenta a algunos de sus invitados, uno de ellos es su hermano, un joven apenas un poco mas alto que yo, de  cabello castaño y ojos miel; de tanta belleza que no me alcanzarían las palabras para describirlo. Tanto él como yo nos miramos fijamente, como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento para que nos pudiéramos ver eternamente. Rocío observando esta situación nos deja para que nos conociéramos y sigue atendiendo al resto de los invitados. 

1 comentario:

  1. Hola, me encanta tu blog, escribes muy bien. Me gusta tu historia. Pasate por mi blog cuando quieras:
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    besitos

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