11 febrero 2011

Capitulo I "Partir"... parte II

Despierto un rato mas tarde por el frio que me a dado el aire acondicionado, giro mi cabeza hacia la izquierda y observo que el hombre que estaba sentado a mi lado ya no esta, quizás ya  se ha bajado, lo cual poco me importa, tomo la mochila que había puesto a un lado del asiento y saco una campera para taparme, regreso a la misma posición en la que estaba y sigo durmiendo.
La luz que esta entrando por la ventana da en mi rostro obligándome a despertar. Siento que el micro esta disminuyendo su velocidad, miro por medio del cristal y puedo notar que estamos entrando en la Estación de Tonel´s.
Esta es muy distinta a la estación de Almar, claramente  es mucho mas grande, podría decir que casi el doble de tamaño. Mientras atravieso el edificio para salir a la calle noto que la han remodelado, han cambiado las viejas puertas de madera y vidrio por unas modernas de metal y vidrio que además se abren solas cuando alguien se aproxima a ellas. El local de ropa ubicado frente a la puerta que siempre cruzo para ingresar que me gustaba observar ya no esta, ahora hay uno que vende recuerdos de la ciudad, bazar y electrónica en general. Los pisos también son otros, antes había unos cerámicos marrones corroídos, gastados y decolorados por el paso de los años y ahora uno marrones también pero con un color reluciente, brilloso y suave que hasta hay que caminar con cuidad si uno trae zapatos que sean antideslizantes como yo en este preciso momento. Me observo caminar y me causo gracia, doy pasos firmes y a la vez toscos, como si no pudiera flexionar las rodillas, mas precisamente mis pasos son similares a los de un robot, uno de esos que solo estiran las piernas hacia adelante sin flexionar un solo musculo.
Ahora que eh podido llegar a la puerta principal estoy aliviada de no haberme caído en todo el trayecto, dejo mi equipaje en el piso para descansar mis brazos, observo a mi alrededor el incesante movimiento de ingreso  egreso de gente al lugar, pero en esta terminal nadie me espera asique tomo mi equipaje y busco un taxi para ir hasta mi  departamento, mi nuevo hogar ¡que raro se oye eso! acostumbrada a vivir siempre en la misma casa y ahora así de pronto no solo cambiar de casa sino de ciudad y hasta de estilo de vida. El chofer me pregunta a donde debe llevarme y mientras doy la dirección pienso en el acento del hombre, se nota que no es de aquí. Aparenta ser caribeño. Él muy simpático inicia una conversación que la hacemos durar todo el viaje.
El camino no me es desconocido porque ya he venido en ocasiones anteriores. Gente siempre apurada, acelerada, alterada, como si el día no les fuera suficiente para hacer todas sus tareas. Esta vez me encuentro sola frente a tremendo desafío.
Al llegar a destino le pago el importe del viaje, él se gira hacia atrás, en mi dirección y muy amablemente me ofrece su tarjeta personal, me le quedo mirando pasmada, asustada, cauta, quiero bajar deprisa y evitar esta situación, pero antes de que pose mi mano en el picaporte él me dice:
-no tema señorita, es notable que no es de aquí y solo quiero  ofrecerle mis servicios por si alguna vez lo necesita si alguna vez lo necesita. Tome mi tarjeta, después haga lo que quiera con ella.
¿Por no eh de aceptarla? No tiene un aspecto que atemorice o pueda causar daño No es que me sea conocido, pero por lo poco que e hablado con el ha demostrado ser honesto y preferiría viajar con el a arriesgarme a viajar con alguien que no se que pueda hacer ¿Qué daño podría hacerme recibir su tarjeta? La aceptare educadamente y en todo caso la tirare a la basura cuando este en el departamento. Extiendo mi mano para recibirla, sobre ella pone el papel y con la otra abro la puerta mientras me despido de él.
Me paro sobre la vereda, con mis maletas en las manos.  Levanto mi cabeza y miro la altura del edificio. Su tamaño es imponente. Al menos debe tener 25 pisos. La entrada esta completamente hecha de cristal, invitando a ver la amplitud y buena decoración del hall de entrada, donde hay un juego de sillones de color camel ubicados hacia la derecha y frente a ellos un espejo enorme que abarca toda la pared; de lado izquierdo los tres ascensores del edificio hechos en aluminio y acordes a la estructura moderna que se observa en todo el edificio y frente a la puerta de entrada, en la pared que esta entre los ascensores y los sillones una gran pintura con dibujos abstractos, muchos colores, de un metro por un metro aproximadamente, con marcos en color bronce.
Camino hasta la puerta. Allí se encuentra el encargado, un hombre de alrededor de un metro sesenta, pelo corto y renegrido, con bigote recortado, tez morena y su ropa de trabajo que son un pantalón y camisa marrones que areciera que se los hubiera comprado uno o dos tales mas grande por lo cual el pantalón se lo sujeta con un cinturón de cuero negro y la camisa fajada. Camina hasta quedar frente a mí y se ofrece cordialmente a ayudarme con mi equipaje.
-¿A que piso va señorita?- me pregunta el hombre con una voz suave y gruesa a la vez, algo áspera como a quien le afectara haber fumado toda su vida.
- hasta el 15- respondo
Caminamos hasta el ascensor, el cubículo del medio para ser exacto, ya que es el único que se encuentra disponible en la planta baja. El encargado con un gesto de caballerosidad y a la vez cumpliendo con su trabajo abre las dos puertas de seguridad del ascensor, pone las maletas dentro, me indica que entre para luego
-Mi nombre es Norberto, Norberto Brown. Soy el encargado del edificio. Cuando necesite ayuda solo debe llamar a portería y llegare enseguida- me dice amablemente.
-¡Muchas gracias! ¡Lo voy a tener en cuenta!
Sierra ambas puertas de ascensor conmigo dentro. El queda en el hall de entrada. Presiono el botón de mi piso y el ascensor comienza a ascender. Cuando se detiene abro las puertas. Saco mi equipaje dejándolo en el pasillo. Cierro nuevamente las puertas. Tomo mi equipaje nuevamente y camino el pasillo hasta la puerta de mi departamento. Pongo las llaves en la hendidura y abro la puerta.
Entro al mismo dejando a un constado las valijas, me recuesto sobre ellas y escucho la música que mis amigas me han preparado para sentirlas un poco más cerca de mí. No puede contenerme y de mis ojos comenzaron a brotar lágrimas, que, como un calmante, sirvieron para desahogar mi angustia, tristeza y la falta que me hacen en esta nueva etapa que estoy a punto de comenzar. De tanto llorar y sumado al cansancio del viaje me quede dormida.
Al despertar me levanto, voy hacia el balcón y veo que ya se ha hecho de noche. Miro la hora, ¡ya es demasiado tarde y tengo muchas cosas que hacer!: ordenar, limpiar, bañarme, comer y como si fuera poco al otro día debo levantarme muy temprano para buscar trabajo y luego asistir a mis primeras clases  en el Instituto. Asique mientras preparo algo de comer, ordeno los pocos muebles que mi familia me ha podido comprar, que son tan solo una mesa con dos sillas, la cama y unos pocos electrodomésticos, sumados a los que y vinieron incorporados en el departamento.
Después de terminar con los muebles, sigo con lo que hay en mis valijas. Sacando lo que tengo en mi cartera encuentro mi celular y recuerdo que no he avisado como he llegado, por lo cual tengo registradas varias llamadas perdidas y muchos mensajes sin contestar; asique mientras ceno los leo y respondo a todos. Al terminar lavo lo que eh ensuciado, veo que todo allá quedado en orden, un suspiro de cansancio sale de mi y me voy a dormir ansiosa por mañana.

3 comentarios:

  1. Me encanto! Continualo pronto por favor! :D

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  2. que lindoooo... es necesario esperar hasta el lunes????

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  3. Que bonito el blog.Me visistas?porfa

    un bss

    http://www.labibliotecaliteraria.blogspot.com

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